Tolstói: Calendario de la Sabiduría

«He de crear un círculo de lecturas para mí: Epicteto, Marco Aurelio, Lao-Tsé, Buda, Pascal, el Nuevo Testamento. Es algo necesario para todo el mundo». «¿Qué puede ser más precioso que comunicarse a diario con los hombres más sabios del mundo?»

Tolstói: Calendario de la Sabiduría
Contexto Condensado

Sobre Tolstói podemos hablar horas. Uno de los escritores más importantes de la historia de la literatura, snubbed del Premio Nobel, pacifista y anarquista, aunque de los cristianos. Pero el contexto de lo que leemos ahora ya lo hizo el traductor de la obra al inglés, Peter Sekirin, en 1997. Al año siguiente nos llegó al español en la traducción de Eduardo Murillo, cuando esta joya llevaba ya 80 años en la sombra por cuestiones políticas en Rusia (una historia sin fin).

Este libro se publica bajo varios títulos, abajo se explica el porqué. No le quitamos más tiempo a Sekirin, ni a Tolstoi, que justifican esta labor y calman toda ansiedad y duda. Y que muestran que la decepción de “la ignorancia cultural y moral de nuestra sociedad” es una cosa permanente. Quizá el pasado se nos muestra más brillante de lo que era; quizá la memoria colectiva también es selectiva.

Autor: Peter Sekirin

Tolstoi y la creación del Calendario de la Sabiduría (1997)

Ésta fue la última obra importante de León Tolstoi. Con ella convirtió en realidad un sueño que había alimentado durante casi quince años, el de «compilar la sabiduría de los siglos en un solo libro», dirigido al público en general. Tolstoi dedicó enormes esfuerzos a su creación, llegando a preparar tres ediciones revisadas entre 1904 y 1910. Era su lectura diaria favorita, un libro que no dejó de consultar durante el resto de su vida.

Al parecer, la idea de esta obra se le ocurrió a mediados de la década de 1880. La primera expresión que consta por escrito de su concepto de un Calendario de la sabiduría («Un pensamiento sabio para cada día del año, de los grandes filósofos de todos los tiempos y todas las naciones») apareció en 1884. El 15 de marzo de aquel año, escribió en su diario:

«He de crear un círculo de lecturas para mí: Epicteto, Marco Aurelio, Lao-Tsé, Buda, Pascal, el Nuevo Testamento. Es algo necesario para todo el mundo».

En 1885 escribió en una carta a su ayudante, el señor Chertkov:

«Sé que comunicarse con grandes pensadores como Sócrates, Epicteto, Arnold, Parker, etc., proporciona una gran fuerza interior, calma y felicidad... Nos hablan de lo que es más importante para la humanidad, del sentido de la vida y de la virtud... Me gustaría crear un libro... en el que pudiera hablar a una persona acerca de su vida, y acerca del Buen Camino de la Vida».

El proceso de compilar estos pensamientos exigió más de quince años. Tolstoi empezó a escribir entre diciembre de 1902 y enero de 1903. Ya adentrado en la setentena, había caído gravemente enfermo. Mientras meditaba sobre el sentido de la vida y la muerte, tuvo la idea de empezar a compilar lo que entonces llamó Un pensamiento sabio para cada día. Cuando por fin envió el libro a su editor, Tolstoi escribió en su diario:

«Tengo la sensación de que he sido elevado a alturas espirituales y morales superiores, gracias a haberme puesto en comunicación con las personas más excelsas y sabias, cuyos libros leí y cuyos pensamientos seleccioné para mi Círculo de lecturas».

A menudo anotaba en su diario que había meditado sobre el libro, y repetía variaciones de

«¿Qué puede ser más precioso que comunicarse a diario con los hombres más sabios del mundo?»

Tolstoi seleccionó con todo cuidado a los contribuyentes a este volumen «entre los mejores escritores», tal como repetía a sus colegas y amigos. Representaban una amplia variedad de puntos de vista filosóficos, culturas y períodos históricos.

«Será una gran sorpresa para los lectores —escribió Tolstoi— que junto con Kant y otros famosos pensadores, aparezcan en mi libro pensamientos de Lucy Malory, una periodista desconocida de los Estados Unidos, de Oregón.»

La primera edición apareció en 1904, con el título Pensamientos de hombres sabios. Conoció tres ediciones en vida de Tolstoi, entre 1904 y 1910, cada una publicada con un subtítulo diferente: La manera de vivir, Círculo de lecturas y Un pensamiento sabio para cada día.

Entre 1904 y 1907 Tolstoi trabajó en la segunda edición, corregida y revisada, de la que se ha extraído esta primera traducción española. A mediados de agosto de 1905, escribió la introducción que sigue, y anotó en su diario:

«He revisado y ampliado mi Calendario, y ahora es dos veces más extenso. Durante dos meses no he leído otra cosa, ni periódicos ni revistas, y me he sentido muy bien... La ignorancia, y en especial, la ignorancia cultural y moral de nuestra sociedad, me sorprenden cada día más... Toda nuestra educación debería dirigirse a la acumulación de la herencia cultural de nuestros antepasados, los mejores pensadores del mundo».

La principal diferencia entre la primera edición (Pensamientos de hombres sabios) y la segunda (Calendario de sabiduría) reside en que Tolstoi agrupó los pensamientos por temas para determinado día, semana y mes. El 3 de junio de 1903, escribió en su diario:

«Estoy muy ocupado con el Círculo de lecturas... No puedo dedicarme a otra cosa... He seleccionado pensamientos y los he agrupado por los temas fundamentales siguientes: Dios, Intelecto, Ley, Amor, Naturaleza Divina de la Humanidad, Fe, Tentaciones, Mundo, Abnegación, Eternidad, Bien, Bondad, Unión de la Gente (con Dios), Oración, Libertad, Perfección, Trabajo, etc.».

Tolstoi añadió unos ochocientos pensamientos de su propia cosecha, escritos durante sus numerosos años de meditación o anotados en su diario. Por lo general, empezaba cada día con un pensamiento propio, añadía citas de otras fuentes y terminaba el día con otro pensamiento propio. Además, escribía un relato breve, o viñeta, de entre tres y diez páginas de extensión, para el final de cada semana. Cada relato correspondía al tema moral, filosófico o religioso de dicha semana.

Preparó cincuenta y dos relatos en total y los tituló Relatos para leer los domingos. La mayoría de estos cincuenta y dos relatos fueron escritos por Tolstoi especialmente para esta obra; los demás fueron seleccionados y adaptados de los escritos de Platón, Buda, Dostoievski, Pascal, Leskov, Chejov y otros. El estilo de Tolstoi en estos Relatos para leer los domingos difiere mucho de la sofisticación de sus primeras novelas. Estos relatos, admirados posteriormente por Pasternak y Solzhenytsin, estaban escritos en un lenguaje claro, sencillo, casi primitivo, puesto que iban destinados a un público muy amplio. En ellos Tolstoi combinaba la simplicidad de la forma con la profundidad filosófica. Como estos relatos no aparecieron en todas las ediciones, y como en conjunto abarcan mucho espacio, no aparecen en esta edición.

El 21 de diciembre de 1904, después de leer las galeradas de la segunda edición, titulada El calendario: El círculo de lecturas para cada día, Tolstoi escribió en su diario:

«En el curso de este último día, he descendido de las alturas espirituales y morales donde residí todo este tiempo, cuando me comunicaba con los mejores y más sabios pensadores del mundo, mientras creaba mi Círculo de lecturas».

Este título se cambió en la segunda edición revisada, publicada en 1905-1907, por el de Pensamientos sabios de muchos escritores sobre la Verdad, la Vida y el Comportamiento, compilados y seleccionados para cada día del año por León Tolstoi. Desde su primera publicación, el libro siempre estuvo presente sobre el escritorio de Tolstoi. Se convirtió en su libro favorito durante los últimos cinco años de su vida. Cada día, desde 1905 a 1910, leía pensamientos incluidos en el libro para el día correspondiente del año, y recomendaba a sus amigos que adoptaran la misma costumbre. El 16 de mayo de 1908, escribió a un hombre llamado Gusev:

«No alcanzo a comprender cómo algunas personas pueden vivir sin comunicarse con los seres más sabios que han pisado la Tierra... Me siento muy feliz cada día, porque leo este libro».

Tolstoi preparó una tercera edición revisada, abreviada y simplificada, que apareció con el nuevo título de La manera de vivir en 1910, el último año de su vida. Deseaba que el libro resultara comprensible hasta para la gente más sencilla e inculta, niños y campesinos. Es muy probable que Tolstoi comparara Calendario de sabiduría con Guerra y paz cuando escribió que

«Crear un libro destinado a las masas, a millones de personas, es muchísimo más importante y fructífero que componer una novela de esas que entretienen a algunos miembros de las clases privilegiadas durante un breve tiempo, para luego ser olvidadas por completo. La región de este arte del sentimiento más sencillo y más accesible es enorme, y está casi virgen».

Otras ediciones aparecieron en Odesa y San Petersburgo en 1911-1912. Una edición crítica alemana incluía las fuentes de sus numerosas citas. Una edición del Calendario de la sabiduría fue publicada en Rusia en 1912, pero después de la Revolución, su publicación fue prohibida por el régimen soviético, debido a la orientación espiritual del libro y a sus numerosas citas religiosas. Cuando fue publicado de nuevo en Rusia, en 1995, después de las recientes reformas, gozó de un tremendo éxito y vendió más de trescientos mil ejemplares.

Nunca había sido traducido al español. La primera traducción española de Calendario de la sabiduría será un auténtico descubrimiento para los lectores de habla hispana. Creado por uno de los mayores novelistas y pensadores del mundo para plasmar lo mejor del bagaje espiritual humano, recurre a las obras fundamentales de la religión, la filosofía y la literatura mundiales. Ocupa un lugar entre las mejores creaciones del genio humano, una obra que servirá a los lectores de guía espiritual práctica sobre cómo vivir en paz con uno mismo, y sobre cómo vivir una existencia pletórica de bondad, satisfacción y felicidad. El objetivo de Tolstoi era entregar la sabiduría al mayor número posible de personas, «entretener a millones de lectores». Este objetivo sigue siendo tan apremiante ahora, en esta época cada día más necesitada de espiritualidad, como entonces.


Autor: Lev Tolstói

Libro: Calendario de Sabiduría (1904 - 1910)

Introducción

Escogí los pensamientos agrupados en este libro de entre un número muy elevado de obras y compilaciones. Indiqué el autor de cada pensamiento debajo, si bien no indiqué la fuente exacta, o el título del libro u obra del que lo extraje. En algunos casos, no traduje estos pensamientos directamente de las fuentes originales, sino de la traducción a otro idioma que cayó en mis manos, de modo que, en ocasiones, es posible que mis traducciones no sean idénticas a los originales. Cuando traduje pensamientos de autores alemanes, franceses o italianos, no me ceñí estrictamente al original. Por lo general, los abreviaba para facilitar su comprensión, y omitía algunas palabras. Algunos lectores pueden aducir que tal o cual cita no es de Pascal o de Rousseau, sino mía, pero creo que no hay nada de malo en transmitir sus pensamientos en una forma algo modificada. En consecuencia, si alguien desea traducir este libro a otros idiomas, le aconsejo que no busque las citas originales del poeta inglés Coleridge, pongamos por caso, o del filósofo alemán Kant, o del escritor francés Rousseau, sino que las traduzca directamente de mi versión. Otro motivo de que estos pensamientos no se correspondan con los originales es que, en ocasiones, extraje un pensamiento de una discusión larga y complicada, y tuve que cambiar algunas palabras y frases en pro de la claridad y la coherencia expresiva. En algunos casos, incluso expresé todo el pensamiento con mis propias palabras. Lo hice porque el propósito de mi libro no es proporcionar traducciones exactas al pie de la letra de pensamientos creados por otros autores, sino utilizar la valiosa y fructífera herencia intelectual aportada por diferentes escritores para ofrecer a un amplísimo público un círculo de lecturas cotidiano, fácilmente accesible, que avivará sus mejores pensamientos y sentimientos.

Espero que los lectores de este libro experimenten el mismo sentimiento caritativo y elevado que yo cuando trabajaba en su creación, y que no ceso de experimentar cuando lo releo cada día, dedicado a la ampliación y mejora de la edición anterior.


18 de marzo

Censurar a los demás siempre es una equivocación, porque nadie sabe qué ha pasado y qué pasa en el alma de una persona.

A menudo, emitimos juicios sobre los demás. Decimos que tal persona es bondadosa, tal es estúpida, tal malvada, tal inteligente. No deberíamos hacerlo. Un hombre cambia constantemente. Fluye como un río, y cada día es diferente de como era antes. Era estúpido y se hizo inteligente; era malo y se hizo bondadoso de corazón, etc. No puedes juzgar a otra persona. En cuanto la censuras, se convierte en alguien diferente.

Si quieres corregir tus defectos, no pierdas el tiempo censurando a los demás.

Nunca censures a tu vecino hasta que estés en su lugar. (El Talmud)
Perdona a los demás muchas cosas, pero a ti no te perdones ni una. (Publilio Siro)

Sé de mí que no deseo hacer el mal. Si hago el mal, es porque no puedo reprimirme. Pasa lo mismo con los demás. Suelen hacer el mal porque no pueden reprimirse. Por lo tanto, ¿por qué pienso mal de los demás? ¿Por qué les culpo?


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