Lao-Tse: voluntad e inmortalidad

Conocer a los demás es inteligencia; conocerse a sí mismo, sabiduría. El que conquista a los demás es poderoso; el que se conquista a sí mismo, fuerte. El que se contenta con lo que tiene es rico; el que desea más, ambicioso. Perseverar es voluntad; la vida eterna significa morir y no perecer.

Lao-Tse: voluntad e inmortalidad
Contexto Condensado

El internet es una bendición. Hasta hace menos de 25 años, un loco enciclopedista, traductor o simplemente investigador de conceptos en libros, hubiera necesitado todo su domingo para poder revisar unas sesenta traducciones diferentes del verso, o aforismo, o capítulo 33 del Tao Te Ching, la obra más sagrada del taoísmo, escrita—se piensa—por Lao-Tse. Pero antes de revisar estas 60 traducciones, el loco primero tiene que conseguirlas. Quizá tenga suerte, porque según Lionel Giles, “ningún otro libro, quizá con excepción de la Biblia, ha sido traducido tantas veces como el Tao Te Ching”. El loco que hubiera querido compilar tantas traducciones, en la era pre-internet de Giles, necesitaría para esta tarea semanas, si tiene plata y suerte, porque si no las tiene, pero tiene paciencia, necesitaría meses. ¿Hay alguna biblioteca en el mundo que tenga tantas traducciones de este libro, en distintos idiomas? No lo sé, pero no lo creo. Lo que sí sé, es que casi que la hay en internet.

En poco más de un par de horas, si uno realmente quiere, puede encontrar diferentes traducciones al inglés y al español—y añadamos una al francés y dos en alemán para ponerle picante—, puede encontrar un centro con más de 120 traducciones al inglés hechas desde el chino (y una desde el francés), y puede encontrar una página que compara más de 40 traducciones, no sólo en el idioma británico-americano, al que creo que es el que más se ha traducido esta obra, sino también al español. En otro poco más de un par de horas, ahora, se puede escribir este contenido en una laptop, cosa que a mano tomaría muchísimo más tiempo. Y el resto del tiempo se lo puede pasar uno mirando fútbol o videos o fotos o tuits e internet. Si eso es bueno o malo, 🤷🏽‍♂️, pero es lo que es. Así es como matamos el tiempo en nuestra temporalidad hoy en día, que piensa más en lo efímero que en la inmortalidad.

Pero, ¿qué tiene que ver esto con la inmortalidad del alma? Mucho, quizá todo. Quizá porque Lao-Tse, también llamado Lao Tsé, Lao Tzu, Lao Zi, Lǎozǐ, o Laocio, vivió en el siglo 6 antes de Cristo, y más de 2500 años más tarde, lo seguimos leyendo. ¿No es eso una prueba de la inmortalidad?

En el taoísmo, a diferencia del confucianismo, ya nos lo contó Montesquieu, sí se creía en la inmortalidad del alma. Ambas religiones, si se las puede llamar así, surgieron más o menos en la misma época, en la misma China. El Tao Te Ching, también llamado Tao Teh King, Dàodé jīng, Dào Dé jīng, se escribió en chino clásico. Ahora bien, las cosas escritas en chino tienen nombres tan parecidos y a la vez tan diferentes en español (y en inglés, y en francés, y en alemán y en todos los idiomas de alfabetos latinos y cirílicos), porque, bueno, ya todos hemos visto cómo se escribe en chino, y lo que buscan los latinizadores, los traductores transliteradores, es que se pronuncie en el idioma transliterado lo más parecido al original. En chino tradicional, el nombre de Lao-Tse es 老子, que significa, literalmente, más o menos, Viejo Maestro. Viejo en el sentido de anciano venerado, porque los chinos enseñaban lo que enseña la Historia cada vez que recupera la cordura después de que los jóvenes rompemos todo y echamos las cosas a perder: a respetar y escuchar a los mayores, a respetar y comprender las tradiciones; más sabe el diablo por viejo que por diablo. El nombre de pila (aunque no lo hayan bautizado), supuestamente, de este viejo que no era nada diablillo, era Lĭ Ĕr. Como a Platón, no se lo conoce por su nombre sino por su apodo.

El nombre del libro que escribió es, en chino tradicional (que no es lo mismo que otros tipos de chino), 道德經. El primer carácter es Tao, el segundo Te, el tercero Ching. El Tao es lo infinito, la totalidad, lo que no puede explicarse con palabras, algo parecido al YHVH judío, al Logos griego, al Dios que no se puede comprender y por lo tanto no se puede transliterar al lenguaje; es lo eterno; significa, literalmente, el Camino, la Vía, el Sentido. Te vendría a ser la integridad personal, la virtud, la fuerza interior del estoicismo, el soplo de los griegos, la fuerza de voluntad, la cualidad moral inherente del ser humano, la herencia de la Palabra o el Verbo que reside en la carne. Ching es un concepto más sencillo: escritura, libro (clásico). El libro se divide en dos partes: Dao y De.

Ahora vamos a lo que nos atañe. En el Tao Te Ching se habla mucho de lo eterno, y se explica, o se predica, cómo lograr ser uno sólo con la Vía. Como ya hemos leído antes a lo largo de este trip, el cristianismo que rige nuestra cultura occidental está construido sobre creencias más antiguas, que puede que hayan sido heredadas, como puede que sean conclusiones naturales no importa ni cuándo ni dónde el humano se siente a filosofar, despojándose de lo que ya sabe, porque muchas culturas llegan a las mismas conclusiones. Como me gusta concluir que todo está conectado, y hallo casi imposible despojarse de lo que se conoce, o de lo que se cree que se conoce, me quedo con las palabras de Voltaire: “No creo que exista un solo sistema moderno que no se encuentre en los pueblos antiguos. Los edificios actuales los hemos construido con los escombros de la antigüedad”. ¿No es eso también una prueba de la inmortalidad?

Ahora sí, te prometo, vamos a lo que nos atañe. La inmortalidad del alma en el Tao Te Ching se hace específica en más de uno de sus 81 capítulos. En el 16, por ejemplo, dicen que dice: “Aquel que alcanza el Tao es inmortal. Aunque su cuerpo muera, nunca perecerá”. Pero esto es una traducción de una traducción. Una traducción al español de una texto en inglés que no dice “inmortal” sino “everlasting”, que a su vez es una traducción de un texto con símbolos chinos que hay que interpretar.

El tema tiene más salsa y más homogeneidad en la traducción del capítulo número 33, que dice:

知人者智,
自知者明.
勝人者有力,
自勝者強.

知足者富,
強行者有志.
不失其所者久.

死而不亡者壽.

¿Qué dice? Gracias a locos traductores, eruditos, mensajeros, transmisores, divulgadores, recopiladores, copiadores, y a su convergencia en internet, tenemos varias versiones de lo que dice. Pero no importa la calidad de la traducción, el Tao se abre camino. En más o menos unas 60 traducciones a distintos idiomas revisadas, 長壽 se nos aparece: cinco veces como eterno, once como longevidad, y nueve como inmortal o inmortalidad. Si uno busca en Google 長壽, el resultado que salta es “longevidad”. 長 solito es algo como largo, alargar; 壽 significa algo como vida, edad. Juntos son longevidad, pero en el sentido de vida más allá de la vida.

¿Qué quiere decir el resto? Te traigo ocho traducciones, para no exagerar, 😅. Las primeras cinco son gracias a la compilación de Michael P. Garofalo, el que compila más de cuarenta en el mismo lugar, uno de los locos a los que le agradecemos semejante trabajo. Quizá en la repetición, el concepto se nos pega, quizá no. Quizá este trabajo tiene sentido, quizá no. Pero uno no puede ir contra su voluntad—ni contra la Voluntad del Tao, que si tiene alguna, se hace presente en nosotros vía el Te. Todo está conectao.

Autor: Lao-Tse

Libro: Tao Te Ching (siglo 6 a.C.)

Capítulo 33


Traducción de Caridad Diaz Faes (1961) desde la versión en inglés de Ch'u Ta-Kao (1904)

El que conoce a los otros es hábil;
El que se conoce a sí mismo, sabio.
El que conquista a los otros es fuerte;
El que se conquista a sí mismo, poderoso.
El que sabe contentarse es rico.
El que mantiene su propósito es firme.
El que no se desvía, permanece.
El que puede morir, mas no perece, tendrá longevidad.


Traducción de Carmelo Elorduy (1985), padre jesuita en la provincia china, desde el chino tradicional

Sabio es el que conoce a los demás.
Iluminado es el que se conoce a sí mismo.
El que vence a los otros tiene fuerza, pero, el que se vence a sí es el fuerte.
Rico es el que sabe contentarse.
Hombre de voluntad el que avanza esforzadamente.
No perder el puesto es durar y no acabar con la muerte es longevidad.


Traducción de Alfonso Colodrón (1993), desde la traducción al inglés de John C. H. Wu (1961)

Quien conoce a los demás es inteligente.
Quien se conoce a sí mismo tiene visión interna.
Quien conquista a los demás tiene fuerza; quien se conquista a sí mismo es realmente poderoso.
Quien sabe cuándo ha obtenido bastante es rico, y quien sigue asiduamente
el sendero del Tao es alguien de propósito constante.
Quien permanece en el lugar en el que ha encontrado su verdadera casa vive mucho tiempo,
y quien muere, pero no perece, goza de la auténtica longevidad.


Traducción desde el chino de Juan Ignacio Preciado (1978)

Quien conoce a los demás,
posee inteligencia.
Quien se conoce a sí mismo,
posee clarividencia.
Quien vence a los demás,
tiene fuerza.
Quien se vence a sí mismo,
es fuerte.
Quien sabe contentarse,
es rico.
Quien se esfuerza,
tiene voluntad.
Quien no pierde su condición,
vive largo tiempo.
Morir sin desaparecer,
he ahí la longevidad.


Traducción de Michael P. Garofalo (2021), desde la traducción al inglés de Isaac Winter Heysinger (1903)

El que conoce a los demás es sabio,
Pero el que se conoce a sí mismo es aún más sabio;
El que conquista a los demás es fuerte,
Pero para conquistarse a sí mismo necesita mayor fuerza y habilidad;
El que está satisfecho es rico,
El que es firme en la acción tiene voluntad;
El que no pierde su lugar vive mucho tiempo,
Pero el hombre que muere y no perece, vive más tiempo todavía.


Traducción de Eduardo Vivancos (1963), desde la traducción al esperanto de Taiji Yamaga (1957)

Conocer a los demás es inteligencia; conocerse a sí mismo, sabiduría. El que conquista a los demás es poderoso; el que se conquista a sí mismo, fuerte. El que se contenta con lo que tiene es rico; el que desea más, ambicioso. Mantenerse significa conservar una posición; la vida eterna significa morir y no perecer.


Traducción de Marie Wohlfeil y Manuel P. Esteban (1978), desde la traducción al alemán de Richard Wilhelm (1923)

Quien conoce a otros, es listo.
Quien se conoce a sí mismo, es sabio.
Quien vence a otros, tiene fuerza.
Quien se vence a sí mismo, es fuerte.
Quien se impone,
tiene voluntad. Quien se conforma, es rico.
Quien no pierde su puesto,
dura. Y también quien no se hunde en la muerte, ése vive.


Edición rusa de Vladimir Antonov (2007), traducido al español por Anton Teplyy (2008)

Aquel que conoce a las personas es razonable. Aquel que se conoce a sí mismo es iluminado. Aquel que puede conquistar a los enemigos es fuerte. Aquel que se ha conquistado a sí mismo es poderoso.

Aquel que tiene abundancia material vive acomodadamente. Aquel que actúa con gran perseverancia posee la voluntad. Pero aquel que consiente sus caprichos es débil y tonto.

Aquel que ha alcanzado la Unión con Tao y no la pierde ha alcanzado la Existencia Superior. Y después de la muerte de Su cuerpo, esta Persona continúa viviendo en Tao volviéndose verdaderamente Inmortal.


Cf. de Conectorium:

Montesquieu: el impacto de la inmortalidad del alma en las leyes
En todas las épocas y partes, la creencia mal entendida en la inmortalidad del alma ha causado que mujeres, esclavos, súbditos, amigos, se hayan matado para acompañar en otro mundo al que era objeto de su veneración. El dogma entendido como resurrección, en cambio, produce una impresión prodigiosa.

#chino#taoísmo   #aforismos#inmortalidad del alma