Eclesiastés: No hay nada nuevo bajo el Sol

«Vanidad de vanidades», dice el Predicador, «todo es vanidad». ¿Qué provecho recibe el hombre de todo el trabajo con que se afana bajo el sol? Una generación va y otra viene, pero la tierra permanece para siempre. Lo que fue, eso será, y lo que se hizo, eso se hará; no hay nada nuevo bajo el sol.

Eclesiastés: No hay nada nuevo bajo el Sol
Vanidad de vanidades, y todo tipo de vanidad, Isaak Asknaziy (siglo 19).
Contextorium

Escrito en hebreo—קֹהֶלֶת, Qohéleth, “eclesiasta”, “asambleísta” o “congregacionista”—, y conocido a veces como el Libro del Predicador, el Eclesiastés es un libro del Antiguo Testamento de la Biblia cristiana y también del Tanaj judío. Se cree y se discute que su autor fue el rey Salomón, “hijo de David”, en el siglo 10 antes de Cristo. Para más info sobre este tema, Wikipedia.

A continuación servimos el primer capítulo, una joya sin importar quién lo haya escrito, en la traducción de la Nueva Biblia de las Américas.

Supuesto autor: Rey Salomón

Libro: Eclesiastés (supuesta fecha: siglo 10 a.C.)

Capítulo 1

1 Palabras del Predicador, hijo de David, rey en Jerusalén.

2 «Vanidad de vanidades», dice el Predicador,
«Vanidad de vanidades, todo es vanidad».

3 ¿Qué provecho recibe el hombre de todo el trabajo
Con que se afana bajo el sol?
4 Una generación va y otra generación viene,
Pero la tierra permanece para siempre.
5 El sol sale y el sol se pone,
A su lugar se apresura[1]. De allí vuelve a salir.
6 Soplando[2] hacia el sur,
Y girando hacia el norte,
Girando y girando va el viento;
Y sobre sus giros el viento regresa.
7 Todos los ríos van hacia el mar,
Pero el mar no se llena.
Al lugar donde los ríos fluyen,
Allí vuelven a fluir.
8 Todas las cosas son fatigosas,
El hombre no puede expresarlas.
No se sacia el ojo de ver,
Ni se cansa[3] el oído de oír.
9 Lo que fue, eso será,
Y lo que se hizo, eso se hará;
No hay nada nuevo bajo el sol.
10 ¿Hay algo de que se pueda decir:
«Mira, esto es nuevo»?
Ya existía en los siglos
Que nos precedieron.
11 No hay memoria de las cosas primeras
Ni tampoco de las postreras que sucederán;
No habrá memoria de ellas
Entre los que vendrán después.

Vanidad del saber
12 Yo, el Predicador, he sido rey sobre Israel en Jerusalén. 13 Y apliqué mi corazón a buscar e investigar con sabiduría todo lo que se ha hecho bajo el cielo. Tarea dolorosa[4] dada por Dios a los hijos de los hombres para ser afligidos con ella. 14 He visto todas las obras que se han hecho bajo el sol, y he observado que todo es vanidad y correr tras el viento[5].

15 Lo torcido no puede enderezarse,
Y lo que falta no se puede contar.

16 Yo me dije[6]: «Yo he engrandecido y aumentado en sabiduría más que[7] todos los que estuvieron antes de mí sobre Jerusalén; mi corazón ha contemplado mucha sabiduría y conocimiento». 17 Y apliqué mi corazón a conocer la sabiduría y a conocer la locura y la insensatez. Me di cuenta de que esto también es correr tras el viento.

18 Porque en la mucha sabiduría hay mucha angustia,
Y quien aumenta el conocimiento, aumenta el dolor.


  1. Lit. jadeando. ↩︎

  2. Lit. Yendo. ↩︎

  3. Lit. llena. ↩︎

  4. Lit. malvada. ↩︎

  5. O aflicción de espíritu, y así en el vers. 17. ↩︎

  6. Lit. Yo hablé en mi corazón, diciendo. ↩︎

  7. Lit. sobre. ↩︎


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