Ana Frank: 15 de abril de 1944

«Algunas confidencias de la casa de atrás de las últimas semanas» de abril de 1944, datos sobre el racionamiento de comida durante la 2a. Guerra Mundial, y el avance ruso sobre Crimea. Todo en esta corta entrada de este diario que hasta 1986 no conocíamos completa, sino editada.

Ana Frank: 15 de abril de 1944
Diario de Anne Frank, Iglesia de San Nicolás, Kiel, Alemania — foto de Diego Delso
Contextorium

Un día como hoy, un 15 de abril, pero sábado, y en 1944, Ana Frank describía lo que sucedía en su casa y en la guerra, con claridad, en una corta entrada.

Su famoso diario no es el diario típico de una chica de entre 13 y 15 años. Los problemas que enfrentaba, su realidad y privilegios no se parecen en nada a lo que podemos imaginar como normal para una muchacha de su edad. Pero eso no es motivo suficiente para la intensidad de algunas de sus entradas y reflexiones; al final y al cabo, era una adolescente. Lo que tenía era una percepción diferenciada, un par de lentes con los que observar el mundo que no solo son raros para su edad, sino también para el humano promedio. De no haber sido interrumpida su vida tan abruptamente, como su diario, de haber sido otras las circunstancias—su arquetipo, su perfil, encajaban en las de una escritora profunda y exitosa... pero de larga carrera, cosa que ella soñaba.

Nacida en Frankfurt, estuvo refugiada durante la guerra junto a su familia en un anexo a una casa en Amsterdam hasta que fue capturada y llevada de vuelta a Alemania, pasando primero por Auschwitz, luego al campo de concentración de Bergen-Belsen, donde murió a causa de la pandemia de tifoidea. Decidió renegar de su lengua madre y escribir su diario en holandés. Su padre, el único sobreviviente de su familia, conmovido por lo que encontró, lo publicó como libro dos años después del final de la guerra bajo el título La Casa de Atrás, aludiendo a su escondite. Pero esta versión contiene ediciones que hizo la misma Ana, omisiones que decidió hacer su padre y modificaciones de estilo, quizá para que el libro no sea tan crudo, duro y desarreglado. Recién en 1986, casi 4 décadas después, se publicó la edición completa del Diario en holandés que incluye todos los párrafos. Si uno agarra una versión anterior del libro, el extracto que leemos a continuación se acaba antes de llegar a su mediodía, en un tierno “¡me encantaría ayudarle!” La dificultad de conseguir alimentos que dejan pistas de la hambruna de la época, los bombardeos, y “los rusos tienen en su poder más de la mitad de Crimea”; todo eso fue, en principio, eliminado. En el resto de las entradas, las crudezas remanentes fueron pulidas en algunas traducciones al alemán para que no queden tan mal en la película.

Si vas a leer o regalar este Diario, asegurate que sea una edición nueva, como la de Diego Puls de 1992 (te la dejo en PDF al final). Esta es la primera traducción al español de la versión completa, hecha directamente desde el holandés original. De ella sacamos este extracto que es parte del anexo a nuestra serie sobre Ucrania, un apéndice en el que todos los textos nombran su península predestinada a ser zona de anexión, a guerras por el control de su territorio, por ser eterna zona agrícola y portuaria, por haber nacido privilegiada para el comercio y la producción.

Autor: Ana Frank

Libro: El Diario de Ana Frank (1942-1944)

Sábado, 15 de abril de 1944

Querida Kitty:

«Un susto trae otro. ¿Cuándo acabará todo esto?». Son frases que ahora realmente podemos emplear... ¿A que no sabes lo que acaba de pasar? Peter olvidó quitar el cerrojo de la puerta, por lo que Kugler no pudo entrar en el edificio con los hombres del almacén. Tuvo que ir al edificio de Keg y romper la ventana de la cocina. Teníamos las ventanas abiertas, y esto también Keg lo vio. ¿Qué pensarán los de Keg? ¿Y Van Maaren? Kugler está que trina. Le reprochamos que no hace nada para cambiar las puertas, ¡y nosotros cometemos semejante estupidez! Peter no sabe dónde meterse. Cuando en la mesa mamá dijo que por quien más compasión sentía era por Peter, él casi se echó a llorar. La culpa es de todos nosotros, porque tanto el señor Van Daan como nosotros casi siempre le preguntamos si ya ha quitado el cerrojo. Tal vez luego pueda ir a consolarlo un poco. ¡Me gustaría tanto poder ayudarle! [La primera versión de esta entrada en el Diario termina aquí]

A continuación, te escribo algunas confidencias de la Casa de atrás de las últimas semanas:

El sábado de la semana pasada, Moffie se puso mal de repente. Estaba muy silencioso y babeaba. Miep enseguida lo cogió, lo envolvió en un trapo, lo puso en la bolsa de la compra y se lo llevó a la clínica para perros y gatos. El veterinario le dio un jarabe, ya que Moffie padecía del vientre. Peter le dio un poco del brebaje varias veces, pero al poco tiempo Moffie desapareció y se quedó fuera día y noche, seguro que con su novia. Pero ahora tiene la nariz toda hinchada y cuando lo tocas, se queja. Probablemente le han dado un golpe en algún sitio donde ha querido robar. Mouschi estuvo unos días con la voz trastornada. Justo cuando nos habíamos propuesto llevarlo al veterinario también a él, estaba ya prácticamente curado.

Nuestra ventana del desván ahora también la dejamos entreabierta por las noches. Peter y yo a menudo vamos allí a sentarnos después del anochecer.

Gracias a un pegamento y pintura al óleo, pronto se podrá arreglar la taza del lavabo. El grifo que estaba pasado de rosca también se ha cambiado por otro. El señor Kleiman anda ya mejor de salud, por suerte. Pronto irá a ver a un especialista. Esperemos que no haga falta operarlo del estómago.

Este mes hemos recibido ocho cupones de racionamiento. Desafortunadamente, para los primeros quince días solo dan derecho a legumbres, en lugar de a copos de avena o de cebada. Nuestro mejor manjar es el piccalilly. Si no tienes suerte, en un tarro solo te vienen pepinos y algo de salsa de mostaza. Verdura no hay en absoluto. Solo lechuga, lechuga y otra vez lechuga. Nuestras comidas tan solo traen patatas y sucedáneo de salsa de carne.

Los rusos tienen en su poder más de la mitad de Crimea. En Cassino, los ingleses no avanzan. Lo mejor será confiar en el frente occidental. Bombardeos hay muchos y de gran envergadura. En La Haya un bombardero ha atacado el edificio del Registro Civil Nacional. A todos los holandeses les darán nuevas tarjetas de identificación. Basta por hoy.

Tu Ana M. Frank.



#neerlandés


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